Un cambio en la tendencia puede hacer que terminemos aplastados contra una pared. Para muchos, lamentablemente, éste es el escenario actual. Desde noviembre de 2008, las economías de todo el mundo se han frenado en seco.
Según el “Transaction Based Index” publicado, por el Centro de Real Estate del MIT, se refleja una caída récord del 10,6% en las inversiones inmobiliarias institucionales (no residenciales) en el último trimestre del año pasado y que suman en total acumulado un 15% anual para 2008.
Es el derrumbe más profundo que se observa desde 1984, aunque un hecho de similar calibre se dió en el último trimestre de 1987, mientras que la baja del 15% para 2008 se compara con las pérdidas interanuales del 9% y 10% observadas en 1991 y 1992 respectivamente.
A su vez, el índice muestra un 22% de caída con respecto a la valuación pico observada durante el segundo trimestre de 2007 y mostró un descenso en cinco de los últimos seis semestres.
Para David Geltner, director del Centro de Real Estate del MIT, esto ubica a la crisis actual en una posición similar a la de los inicios del año 1990. Esta caída afecta tanto a propietarios que se encuentran hoy bajo el agua y sin opción para refinanciar sus deudas, como a los bancos, al dificultarles la tarea de sanear sus activos de modo que les permita nuevamente salir al mercado a captar liquidez para reiniciar el ciclo.
En efecto, se estima que los bancos e inversionistas de hipotecas comerciales experimentarán niveles aun superiores de default de los que se registran en la actualidad. Si bien, esta caída es inferior a la registrada para el mercado residencial (que a la fecha se ubica en un 50%), es todavía prematuro aventurar si ha tocado el fondo.
Volviendo al paralelismo que motiva el titulo de este artículo, la masa del elefante genera una inercia multiplicadora en el alza, pero difícil de reencauzar cuando la cuesta es hacia abajo.
El mundo encontrará una solución cuando las economías emergentes reactiven su nivel de gasto o lo aumenten con respecto al equilibrio anterior. Actualmente, camina por una senda de riesgo, pero si el mercado de bienes logra mantener cierta inmunidad frente a la deflación que ya tenemos instalada desde hace unos años en el mercado de activos, encontrará un piso en niveles cercanos a donde estamos hoy.
El mercado ha descontado gran parte de los acontecimientos que están ocurriendo y no es raro escuchar a los analistas hablar de la desopcupación de dos dígitos en la mayor economía del planeta.
Según nuestras fuentes, el Producto Bruto Interno en 2009 caerá en los Estados Unidos entre el 1,5% y el 4%, será levemente más suave para sus principales socios comerciales y se registrará un crecimiento entre el 1% y el 5% para otros mercados globales.
La buena noticia es que parte de la deuda corporativa se está recuperando y eso muestra una mejora en la confianza de los inversores. Sin embargo, este retorno de la confianza será efimero si las economías no comienzan a estabilizarse a partir del segundo semestre de 2009.
Los escenarios más optimistas en los Estados Unidos proyectan una inflación del 2% mientras que los más conservadores ubican al índice de deflación en el orden del 10%. Los tenedores de dólares, fuera de los Estados Unidos, tendrán un protagonismo clave en la definición de los números finales.
Con el Casco Puesto
La crisis actual parece estar signada por una alta volatilidad que parecería no encontrar un final. Ahora bien, que actitud deben tomar los inversionistas. Son tres los escenarios posibles:
a) Base: recesión 2009 mejorando paulatinamente durante 2010.
b) Pesimista: recesión 2009-2010 mejorando paulatinamente durante 2011.
c) Optimista: tocando fondo este trimestre (Q1) y recuperando en forma de V en lo sucesivo.
Frente a esto hay tres niveles de acción. El primero es ajustar los escenarios de desarrollo y operacion a dichos niveles y monitorear de cerca la evolución del mercado. Delinear planes de contingencia para cada escenario, mantener las piezas claves del equipo con paquetes negociados de incentivos, caminar los proyectos e interactuar en forma periodica (el doble de lo normal) con los inversionistas y miembros del directorio.
El segundo incluye al primero e identifica nuevos proyectos, optimizar el capital intelectual del equipo, revisar los paquetes de compensacion creativos, compartir resultados de mediano plazo con inversionistas y personal clave.
El último engloba a los dos anteriores y suma el adquirir competidores y nuevos proyectos e intercambiar algo de liquidez por crecimiento en un plan de mediano plazo. En síntesis, los inversionistas que ganen, son aquellos que anticipen sus acciones para obtener parte de la “acción”.
Los vendedores serán más razonables y las valuaciones se ubicarán debajo de los valores intrínsecos como resultado de una actitud mucho más cautelosa por parte de los interesados.
Nos vamos a recuperar. La preguta es quién nos va a liderar. La reciente y oportuna eleccion de Obama a nivel internacional ofrece una luz de esperanza. A nivel local, los liderazgos para atravesar esta tormenta parecen cada vez más difusos. Sin duda, cuando miremos atrás, veremos estos tiempos como aquella gran oportunidad que la historia nos presentó.
Algunos habrán sabido sacar el maximo provecho, otros escribirán libros o contaran historias en claustros académicos y otros habrán desaparecido o por lo menos iniciado el camino hacia el ocaso.
Fuente: Revista Inversor Global, Abril 2009, Número 54 - Año 7, Página 34, www.inversorglobal.com.ar / Nota realizada por Ramiro Juliá, Managing Partner de Taurus Americas, para Inversor Global.
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